Hace 25 años un actor de Segunda B llamado Ronald Reagan quiso dar la nota anunciando “de broma” un ataque nuclear sobre la URSS. Curiosa manera de hacer ruido pero nada comparable al volumen de la noticia macabra del día: el Reverendo del Rock, Les Paul, ha muerto.
Para los neófitos musicales no deja de ser una anécdota, un anciano menos, un número más, sin embargo para aquellos que respiran el rock y creen en ÉL, es un duro golpe, tan duro como un garrotazo de Tyson en la boca del estómago. Este tipo, él solito, se encargo de inventar la Reverb, el multipistas y el estandarte de la música del diablo, la Gibson Les Paul.
España se divide en dos, una España que sufre y otra que se calla. Los guitarristas, entre los seguidores de la Gibson Les Paul o la Fender Stratocaster. O quieres sonar como Slash o Jimmy Page o engrosas las filas de Rory Gallagher o Steve Ray Vaughan. Entre medias, la nada persiguiendo a Atreyu.
La mayoría de los músicos son considerados como tipos que pierden el tiempo, pequeños “delincuentes” artísticos obsesionados con la estúpida idea de crear mejores canciones y hacer mejores solos. Para que eso se produzca es siempre justo y necesario que otras personas pongan a su servicio las armas con las que tomar la Bastilla. Les Paul inventó un arsenal de juguetitos sin los cuales nos sería difícil entender el rock. Por su culpa, cuando yo era un adolescente y rompía mis huesos contra el asfalto, exigía al traumatólogo que la escayola estuviera siempre en ángulo de 45 grados, para de esta forma poder seguir tocando la guitarra.
Esta noche, el mundo es un lugar mucho menos ruidoso porque él ya no está aquí. “For those about to rock, we salute you”.
“La muerte es algo que no debemos temer porque, mientras somos, la muerte no es y cuando la muerte es, nosotros no somos”. Toni Machado
Rock en la pista del pueblo
Tras dos días y una noche y media, 4 conciertos, tantos partidos de tenis en el Open Castilla y León del Espinar, 40 botellines y 15300 euros de premio para en el efebo griego ganador de esta edición, tengo a Willie Deville y cinco cosas más en mi caja craneal.
La primera: ¡demonios! como calienta el sol del siglo 21. Ni siquiera con cemento factor 50 uno se libra de parecerse a un turista accidental tras un par de horas de exposición.
Segunda: que bien sienta tocar en una pista central congestionada como un vagón de Tokio.
Tercera: “ hats off” a la organización y al público de este torneo por conseguir que los músicos se sientan como verdaderos “entertainers” y no como petimetres sometidos al yugo de los deseos del pagador. Qué aprendan algunos “rebollanos”…..
2x2: observar los movimientos de cabeza de los espectadores, en busca de una pelota que corre a 150 km por hora de izquierda derecha y todo gestionado por un juez en las alturas resulta muy práctico para pensar en nuestra especie humana. Millones y millones de criaturas atrapadas en un cubículo cerrado que siguen las pautas y el ritmo de lo pactado por aquellos que se encuentran en la cima de la pirámide. Seres que dictan cuando abrir la boca y cuando guardar silencio y que toman las decisiones pertenecientes a la colectividad de manera despótica y autónoma, sacando de la pista a aquellos que actúan como el viejo John McEnroe.
Quinta y no por último menos importante, Feliciano López está como un toro…Dios, creo que me ha dado demasiado el sol en la cabeza.
" Pero llega un momento en que se torna principal obstáculo para la victoria este hábito de considerar más poderoso al adversario " León Trotsky
La primera: ¡demonios! como calienta el sol del siglo 21. Ni siquiera con cemento factor 50 uno se libra de parecerse a un turista accidental tras un par de horas de exposición.
Segunda: que bien sienta tocar en una pista central congestionada como un vagón de Tokio.
Tercera: “ hats off” a la organización y al público de este torneo por conseguir que los músicos se sientan como verdaderos “entertainers” y no como petimetres sometidos al yugo de los deseos del pagador. Qué aprendan algunos “rebollanos”…..
2x2: observar los movimientos de cabeza de los espectadores, en busca de una pelota que corre a 150 km por hora de izquierda derecha y todo gestionado por un juez en las alturas resulta muy práctico para pensar en nuestra especie humana. Millones y millones de criaturas atrapadas en un cubículo cerrado que siguen las pautas y el ritmo de lo pactado por aquellos que se encuentran en la cima de la pirámide. Seres que dictan cuando abrir la boca y cuando guardar silencio y que toman las decisiones pertenecientes a la colectividad de manera despótica y autónoma, sacando de la pista a aquellos que actúan como el viejo John McEnroe.
Quinta y no por último menos importante, Feliciano López está como un toro…Dios, creo que me ha dado demasiado el sol en la cabeza.
" Pero llega un momento en que se torna principal obstáculo para la victoria este hábito de considerar más poderoso al adversario " León Trotsky
La sombra de un sueño
Así que es cierto. No se trataba de la típica conversación de urinario en la que dos tipos absolutamente borrachos intentan llegar a comunicarse. Precisamente uno de esos dos era yo.
Del uno tengo un vago recuerdo pero el otro quedó grabado en mis pocas neuronas ilesas: el alcalde de New York está dispuesto a enterrar bajo el cemento el parque de atracciones de Coney Island, monumento cinematográfico de la ciudad donde los edificios tocan el cielo y la gente se viene abajo.
No pierdo la esperanza y seguramente podremos disfrutar de otro rascacielos más en ese lugar, añadiéndolo a la larga lista de cadáveres costeros a los que tan aficionados somos en este país con forma de cabeza. ¡¡España!!
Un segundo más tarde una visión más aterradora se aparcó en doble fila en mi cabeza. Apuntar con el coche hacia el horizonte y observar con una distancia prudencial el perfil de Benidorm, pueblecito costero de lo más “cuco” que se ha visto sometido al yugo de los billetes y la ambición elevada más allá de las nubes. Sin salir de los límites segovianos encontraríamos su némesis regional en ese cementerio inmobiliario del Upper East Side del Pontón Alto o esas maravillosas “obras de arte”, luminosas como luciérnagas cibernéticas con el Acueducto como attrezzo.. .Suma y sigue.
Parece ser que la ambición en forma de cemento no tiene límites y no sólo eso sino que convierte a sus abanderados en modelos a seguir. El hecho de pensar que mi máxima aspiración es escribir ENORMES canciones en playas particulares me convierte en un iluso con los bolsillos vacios, el corazón como las cosas tontas y los pies llenos de arena.
“La ambición en sí no es más que la sombra de un sueño" William Shakespeare
Del uno tengo un vago recuerdo pero el otro quedó grabado en mis pocas neuronas ilesas: el alcalde de New York está dispuesto a enterrar bajo el cemento el parque de atracciones de Coney Island, monumento cinematográfico de la ciudad donde los edificios tocan el cielo y la gente se viene abajo.
No pierdo la esperanza y seguramente podremos disfrutar de otro rascacielos más en ese lugar, añadiéndolo a la larga lista de cadáveres costeros a los que tan aficionados somos en este país con forma de cabeza. ¡¡España!!
Un segundo más tarde una visión más aterradora se aparcó en doble fila en mi cabeza. Apuntar con el coche hacia el horizonte y observar con una distancia prudencial el perfil de Benidorm, pueblecito costero de lo más “cuco” que se ha visto sometido al yugo de los billetes y la ambición elevada más allá de las nubes. Sin salir de los límites segovianos encontraríamos su némesis regional en ese cementerio inmobiliario del Upper East Side del Pontón Alto o esas maravillosas “obras de arte”, luminosas como luciérnagas cibernéticas con el Acueducto como attrezzo.. .Suma y sigue.
Parece ser que la ambición en forma de cemento no tiene límites y no sólo eso sino que convierte a sus abanderados en modelos a seguir. El hecho de pensar que mi máxima aspiración es escribir ENORMES canciones en playas particulares me convierte en un iluso con los bolsillos vacios, el corazón como las cosas tontas y los pies llenos de arena.
“La ambición en sí no es más que la sombra de un sueño" William Shakespeare
De pedo por Paris con Cristiano Ronaldo
No he podido evitarlo. Lo he intentado, pero al final me he dejado llevar por las visitas que imponen su Gulag particular en la red y al darme cuenta que éstas mandan, he utilizado el nombre de CR en vano. ¿Por qué?, precisamente para que mis estadísticas particulares se pongan gordas como puercos gracias a la intervención del portugués de perfil griego y estilo poligonero. Ahora que has llegado hasta aquí continúa leyendo. Tan sólo te llevará 120 segundos.
En realidad el objeto de este artículo es la necesidad que todos tenemos de cambiar de aires, de ver un paisaje extraño por la ventana y de sentir que somos libres para cortar con todo y empezar de nuevo en un nuevo lugar.¿ Por qué hablar de esto?, sencillamente porque he estado en Paris esta semana y como hacía cuando vivía allí, fui a ver a mi peluquero del barrio.
Remy es un tipo de unos cuarenta y tantos años, casado y con hijos, que lleva una vida apacible en el centro de la cuidad y que a pesar de todo, algunas tardes se apoya en el cristal de su peluquería y sueña con dejarlo todo atrás y vivir una vida sin responsabilidades ni ataduras, sin facturas ni ropa que comprar a sus vástagos.
Algunos pensamos de esa manera todos los días y encontramos en ese movimiento nuestra forma de vida. Ansiamos carreteras largas y salas de conciertos en las que tocar solos vertiginosos a garrapateas. Cuando lo conseguimos nada puede impedir que nos apoyemos en la ventanilla de la furgoneta de gira y pensar que un trabajo que nos seque de 8 a 3 y un matrimonio por la iglesia quizás no fuera tan mala idea…..sólo por un día.
“La gente sin imaginación necesitan que los demás lleven una vida mediocre”, Boris Vian.
En realidad el objeto de este artículo es la necesidad que todos tenemos de cambiar de aires, de ver un paisaje extraño por la ventana y de sentir que somos libres para cortar con todo y empezar de nuevo en un nuevo lugar.¿ Por qué hablar de esto?, sencillamente porque he estado en Paris esta semana y como hacía cuando vivía allí, fui a ver a mi peluquero del barrio.
Remy es un tipo de unos cuarenta y tantos años, casado y con hijos, que lleva una vida apacible en el centro de la cuidad y que a pesar de todo, algunas tardes se apoya en el cristal de su peluquería y sueña con dejarlo todo atrás y vivir una vida sin responsabilidades ni ataduras, sin facturas ni ropa que comprar a sus vástagos.
Algunos pensamos de esa manera todos los días y encontramos en ese movimiento nuestra forma de vida. Ansiamos carreteras largas y salas de conciertos en las que tocar solos vertiginosos a garrapateas. Cuando lo conseguimos nada puede impedir que nos apoyemos en la ventanilla de la furgoneta de gira y pensar que un trabajo que nos seque de 8 a 3 y un matrimonio por la iglesia quizás no fuera tan mala idea…..sólo por un día.
“La gente sin imaginación necesitan que los demás lleven una vida mediocre”, Boris Vian.
Ajax, Swan y el otro lado de la ciudad
Rebuscando entre los archivos de mi PC, encontré una de las pocas fotos que conservo de mí mismo tomadas a lo largo de los infinitos paseos que acostumbro a dar en las ciudades que elijo como víctimas de mis viajes. Ahí aparezco con cara de pocos amigos y una capucha que me confiere un aire entre poligonero y flipado. Detrás "The Warriors" aquella peli cuyas escenas se repiten en mi cabeza de tanto en cuanto y que han supuesto un referente estético junto al chico de la moto y Stanley, el personaje de Marlon Brando, en el panteón de los referentes.
En esa película, estrenada apenas unos días antes de que yo saliera por arte de magia de entre las piernas de mi mamá, Ajax, Swan, Fox y cia. recorren Manhattan durante toda una noche encajando los palos de payasos beisboleros y “durs à cuir”, arreándolos, quedándose sin aliento, corriendo y corriendo con una sola cosa en mente, volver al borde del mar, volver a su barrio, volver a casa. Al llegar, desfondados, llenos de cicatrices y con el corazón envuelto en papel Albal y listo para ser arrojado al mar, se dan cuenta de que han atravesado “La ciudad” y comienza a amanecer. Ha habido pérdidas por el camino, su vida ha cambiado por completo, ya no son lo que eran pero se encuentran en el mismo sitio.
Es curioso cómo encajo perfectamente entre los personajes, a pesar de no tener esos abdominales y de abrirme paso entre la jungla de asfalto a golpe de guitarra. La única diferencia es que sigo creyendo que llegar a ninguna parte y no poder atravesar “La cuidad” son dos lugares a los que merece la pena llegar. Incluso antes del amanecer.
¿ Can you dig it? frase empleada por Cyrus y cuya traducción me ahorraré porque el castellano no le hace justicia.
En esa película, estrenada apenas unos días antes de que yo saliera por arte de magia de entre las piernas de mi mamá, Ajax, Swan, Fox y cia. recorren Manhattan durante toda una noche encajando los palos de payasos beisboleros y “durs à cuir”, arreándolos, quedándose sin aliento, corriendo y corriendo con una sola cosa en mente, volver al borde del mar, volver a su barrio, volver a casa. Al llegar, desfondados, llenos de cicatrices y con el corazón envuelto en papel Albal y listo para ser arrojado al mar, se dan cuenta de que han atravesado “La ciudad” y comienza a amanecer. Ha habido pérdidas por el camino, su vida ha cambiado por completo, ya no son lo que eran pero se encuentran en el mismo sitio.
Es curioso cómo encajo perfectamente entre los personajes, a pesar de no tener esos abdominales y de abrirme paso entre la jungla de asfalto a golpe de guitarra. La única diferencia es que sigo creyendo que llegar a ninguna parte y no poder atravesar “La cuidad” son dos lugares a los que merece la pena llegar. Incluso antes del amanecer.
¿ Can you dig it? frase empleada por Cyrus y cuya traducción me ahorraré porque el castellano no le hace justicia.
Love/Hate.....¿ qué queda entre medias?
Me he pasado haciendo cábalas mentales estos días, sudando la gota gorda y entre medias he leído y perdido el tiempo más de la cuenta. De los nudillos tatuados con el Love/Hate a lo Mitchum del tipo que se paseaba por el Eroski con el carrito de la compra, al “Hate” de Peter Bagge y tirando porque me toca a la prensa musical denominada “independiente” de este país. No sé por qué se produce esta asociación de ideas tan absurda pero puedo prometer y prometo que no es del todo intencionada.
El caso es que el fenómeno independiente empieza a parecerse enormemente al “mainstream” o a la también llamada cultura de masas. En términos extra musicales, paranormales y merodementes, gracias Rosendo, este movimiento cuenta con su propio ejército de periodistas, jinetes negros, publicaciones y consumidores que se niegan a admitir el hecho de que cierta “movida indie” es tan popular que ya no merece ser considerada como tal.
Vaya por delante que nunca tuve ningún problema al aceptar que Marilyn Manson, Soundgarden, Buckcherry , e incluso Johnny Cash en los últimos años, se convirtieran en fenómenos de masas en este país. Se pierde cierto romanticismo, esa sensación de disfrutar de algo en “petit comité”, de mantener ese secreto entre los elegidos pero al mismo tiempo la industria se encarga de lanzar nuevas ediciones de esos discos, material extra y demás memorabilia que sirven para llenar de orgullo y de objetos nuestras estanterías.
Esas revistas como Mondo Sonoro, Rock Deluxe no son tan populares entre los lectores musicales como la Super Pop y Rolling Stone pero al cubrir música que no entra en los circuitos comerciales de los 40 o la T.V. y ser leída por tipos que “saben de música”, han convertido a algunas bandas en grupos de masas que desarrollan alergia a la palabra popular, algo que me cuesta digerir cuando uno de los objetivos del músico es dar a conocer su música.
Personalmente siempre me ha interesado lo que se encuentra entre medias, los grises y otras tonalidades que culebrean por ahí, tipos que utilizan su repercusión para hacer cosas arriesgadas, que utilizan ésta como punzón para construir cosas bellas que emocionen a muchos , como arma de doble filo y como almohada para seguir soñando.
“¿Popularidad? Eso es la gloria en centavos”. Victor Hugo
El caso es que el fenómeno independiente empieza a parecerse enormemente al “mainstream” o a la también llamada cultura de masas. En términos extra musicales, paranormales y merodementes, gracias Rosendo, este movimiento cuenta con su propio ejército de periodistas, jinetes negros, publicaciones y consumidores que se niegan a admitir el hecho de que cierta “movida indie” es tan popular que ya no merece ser considerada como tal.
Vaya por delante que nunca tuve ningún problema al aceptar que Marilyn Manson, Soundgarden, Buckcherry , e incluso Johnny Cash en los últimos años, se convirtieran en fenómenos de masas en este país. Se pierde cierto romanticismo, esa sensación de disfrutar de algo en “petit comité”, de mantener ese secreto entre los elegidos pero al mismo tiempo la industria se encarga de lanzar nuevas ediciones de esos discos, material extra y demás memorabilia que sirven para llenar de orgullo y de objetos nuestras estanterías.
Esas revistas como Mondo Sonoro, Rock Deluxe no son tan populares entre los lectores musicales como la Super Pop y Rolling Stone pero al cubrir música que no entra en los circuitos comerciales de los 40 o la T.V. y ser leída por tipos que “saben de música”, han convertido a algunas bandas en grupos de masas que desarrollan alergia a la palabra popular, algo que me cuesta digerir cuando uno de los objetivos del músico es dar a conocer su música.
Personalmente siempre me ha interesado lo que se encuentra entre medias, los grises y otras tonalidades que culebrean por ahí, tipos que utilizan su repercusión para hacer cosas arriesgadas, que utilizan ésta como punzón para construir cosas bellas que emocionen a muchos , como arma de doble filo y como almohada para seguir soñando.
“¿Popularidad? Eso es la gloria en centavos”. Victor Hugo
Con una pequeña ayuda de mis amigos
Después de un fin de semana, en el que las noches se alternaron con los días y entre medias no hubo posibilidad de enganchar una almohada al vuelo, lo que necesitaba era que todo fuera sobre raíles. En lugar de eso me encontré sin leche en el frigo, con un ”corte de mangas” del agua de la ducha, con que los cordones de mis “Converses” se amotinaban al más puro estilo Bounty y con el autobús de la Sepulvedana que dejaba a parte del pasaje en tierra, incluido al tipo siempre arrastrado por una guitarra y con un maletín lleno de lluvia y pedales. En resumen, un día en el que uno desea simplemente enterrar su cabeza seis pies bajo tierra y esperar a que llegue uno nuevo que no te abofetee.
A pesar del ciclón de cosas que pasaba por mi cráneo no pude evitar pensar en el chapuzón que me había dado en el mar un día antes y cómo me había puesto a hacer el muerto mirando al sol, con la sensación de estar haciendo el amor más que otra cosa. Las olas me mecían y la corriente me arrastraba mar adentro para escupirme hacia la orilla poco después.
Algo así es lo que pasa con nuestra vida. Nos llegan olas de varios metros que casi nos ahogan pero conseguimos sacar el pescuezo a flote y a veces la más mísera corriente nos hace tropezar y nos desorienta durante varios días. Cada uno de nosotros tiene su particular Mitch Buchanan al rescate y su faro, que te indica la zona de rocas antes de que sea demasiado tarde . Yo intento aferrarme a esa guitarra que sobrevivió al naufragio pero para salir del agua necesitaré que alguien me eche una mano.
A todos aquellos que siempre están ahí cuando estoy en mi isla musical les debo mucho y a pesar de ser muchos y veces muy pesados yo sigo flotando sin problemas manteniendo rumbo Norte.
"Estoy a veinte minutos de allí, llegaré en diez", el Sr Lobo.
A pesar del ciclón de cosas que pasaba por mi cráneo no pude evitar pensar en el chapuzón que me había dado en el mar un día antes y cómo me había puesto a hacer el muerto mirando al sol, con la sensación de estar haciendo el amor más que otra cosa. Las olas me mecían y la corriente me arrastraba mar adentro para escupirme hacia la orilla poco después.
Algo así es lo que pasa con nuestra vida. Nos llegan olas de varios metros que casi nos ahogan pero conseguimos sacar el pescuezo a flote y a veces la más mísera corriente nos hace tropezar y nos desorienta durante varios días. Cada uno de nosotros tiene su particular Mitch Buchanan al rescate y su faro, que te indica la zona de rocas antes de que sea demasiado tarde . Yo intento aferrarme a esa guitarra que sobrevivió al naufragio pero para salir del agua necesitaré que alguien me eche una mano.
A todos aquellos que siempre están ahí cuando estoy en mi isla musical les debo mucho y a pesar de ser muchos y veces muy pesados yo sigo flotando sin problemas manteniendo rumbo Norte.
"Estoy a veinte minutos de allí, llegaré en diez", el Sr Lobo.
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