Bailando con la mediocridad en el Charada

|
Esta bonita palabra lleva siglos extendiéndose por el torrente sanguíneo de este maldito mundo en crisis. Da igual a donde mires, estamos rodeados de ella y conseguir un salvavidas para mantenernos a flote es realmente complicado. Incluso un servidor, escribiendo estás líneas, acaba pegándose con ella y recibiendo puñetazos en el hígado. Nadie está a salvo.Todos los creadores han tenido que lidiar con este toro en algún momento y hace un par de días, sumergido en burbujas de un pedo nocturno, tuve la oportunidad de bailar al compás del ritmo que marcaba.

La escena se produjo en el Charada, uno de los garitos de moda de Madrid y que ha tenido la gran idea de celebrar una fiesta los miércoles por la noche, alejándose 48 horas en el tiempo de los fines de semana nocturnos que acechan a esta ciudad.

Chicos guapos, chicas de esas que te obligan a darte la vuelta, suspirar y maldecir al tipo con el que van acompañadas, peinados gestados a base de kilos de tiempo y gomina y luces que te devuelven a las páginas de Akira.
Yo a lo mío, mirando, remirando, escuchando el Fear of the Dark atronando los oídos de estos cachorros que no saben quién es Bruce Dickinson y alucinando con lo mal que lo hacen los pinchadiscos.De pronto me doy cuenta que hay algo que no cuadra. La gente se sube por las paredes, recoge el sudor en vasos de tubo y pierden el control al ritmo del vertiginoso ritmo marcado por los DJ’s, por llamarles de alguna manera. Me giro y le grito en la oreja a un chaval a mi lado.- Oye, ¿ qué mal lo hacen no?.
Esperando una castellana en la esquina derecha de mi mentón, el tipo asiente y me grita: - Si, son malos, todo el mundo lo sabe pero, ¡¡¡ tienen actitud!!!.
Bajo esta sábana se esconden siempre todos aquellos que no saben hacer bien las cosas y que, a pesar de todo, salen a la palestra haciéndose pasar por Maestros de Ceremonia.
La gente compra, yo observo la escena, vuelvo a maldecir a un modelo que agarra las caderas de una doble de Betty Page y me pregunto si tantas horas de estudio valen para algo en un mundo donde por encima de todo se valora la actitud sobre las cosas hechas con la cabeza, el corazón y los testículos. ¿Cuando me tocará a mí?

“ La caldera le dijo a la sartén: Apártate de mí, cara sucia.” Cervantes

2 comentarios:

Chema dijo...

Ay, la actitud, a mí me pone la actitud.

Chema dijo...

Por cierto, yo sólo he venido a decir que me gusta mucho tu disco, pero es que me he sentido aludido y me he liado la manta a la cabeza.